martes, enero 17, 2023
jueves, enero 12, 2023
"Calle de la Campana" y "La Cruz Verde"
LEYENDA: LA CRUZ VERDE
«Una vez recuperado de sus heridas, el bueno de Pedro, artesano de profesión y novio de la infortunada, visitaba a diario al padre de la chica para llorar juntos al pie de la cruz»
FICHA TÉCNICA
Nombre de la Leyenda: La Cruz Verde.
Siglo de la Leyenda:
Lugar de la Leyenda: Plaza de la Cruz Verde.
Ciudad: Toledo.
Autor de la versión: Santiago Galiano.
Coordenadas GPS: Travesía de la Cruz Verde. Latitud. 39o 51ʹ 17» N. Longitud. 4o 01ʹ 15» W.
LEYENDA
Un mal día, con motivo de una sangrienta reyerta entre cristianos viejos y conversos en el Alcaná, o barrio comercial que tenían los hebreos en el lugar que hoy ocupan los claustros de la Catedral de Toledo, un joven cristiano cayo gravemente herido y a duras penas pudo llegar a casa de su novia, situada en la Plaza de la Cruz Verde.
Como sería de fuerte el espanto sentido por ver a su amado en tan lastimoso estado, que al instante cayó muerta. Una vez recuperado de sus heridas, el bueno de Pedro, artesano de profesión y novio de la infortunada, visitaba a diario al padre de la chica para llorar juntos al pie de la cruz.
Aquel torrente de lagrimas, acabaría convirtiéndose en el riego milagroso que hizo crecer la verde vegetación.
LEYENDA: LA CALLE DE LA CAMPANA
«La revuelta parecía que pronto tendría su inicio, ya que todo estaba preparado. Un grupo con bastantes hombres portando armas y el valor necesario para llevar a cabo tales fines no era suficiente»
FICHA TÉCNICA
Nombre de la Leyenda: La Calle de la Campana.
Siglo de la Leyenda: Siglos XVI.
Lugar de la Leyenda: Calle de la Campana.
Ciudad: Toledo.
Autor de la versión: Toledodesconocido.
LEYENDA
Un día de esos de intenso calor de la Imperial Ciudad, en agosto del año 1520, un grupo de nobles reunidos buscando el fresco de los Claustros de la Catedral de Toledo no paraban de cuchichear entre ellos y de dar cuenta de que algo estaban tramando.
No era otra cosa, que intentar reunir las suficientes armas para alzarse en rebelión contra el emperador, «que intentaba posponer los planes de los castellanos».
La revuelta parecía que pronto tendría su inicio, ya que todo estaba preparado. Un grupo con bastantes hombres portando armas y el valor necesario para llevar a cabo tales fines no era suficiente.
Se necesitaban cañones para combatir contra el rey Carlos I (hijo de Juana la Loca y de Felipe el Hermoso) que custodiaban la entrada de la ciudad. Con la idea fija de continuar con la revuelta, el cabecilla se encaminó, con otros tantos, hacia la Iglesia de San Lucas y la Iglesia de Santo Tomé, para descolgar las campanas y con ellas hacer los cañones que necesitaban.
«La Empresa es Justa» dijo el que encabezaba el grupo en lo alto de la torre al intentar descolgar la pesada campana. En ese instante la mayor de ellas se vino abajo y calló desde la alta torre al inicio de la calle, desde ese día, se la conoce a esta calle por el nombre de La Calle de la Campana.
martes, enero 10, 2023
Cristo de la Vega
LEYENDA: EL CRISTO DE LA VEGA
«El duelo a espada quedó fijado para la madrugada siguiente en los descampados próximos a La Ermita del Cristo, lugar que presenciaría la clara victoria del toledano Gualtero quien, habiendo derribado a su rival dos veces consecutivas, le ayudó a incorporarse para que continuase batiéndose, ya que, según palabras del vencedor, «un valiente caballero no debe ser rematado tendido en el suelo»
FICHA TÉCNICA
Nombre de la Leyenda: El Cristo de la Vega.
Siglo de la Leyenda: Siglos XVI y XVII.
Lugar de la Leyenda: Ermita del Cristo de la Vega.
Ciudad: Toledo.
LEYENDA
Dos jóvenes de nobles familias cristianas, una andaluza y otra toledana. El joven andaluz, residía en Toledo ocupado en vencer la resistencia de una bonita joven. El toledano, enamorado de la misma mujer pero con la diferencia de ser correspondido por su paisana.
Cierto día, al coincidir Luis Portocarrero y el Sr. Gualtero que así se llamaban, en la tienda que el famoso espadero Alonso de Sahagun tenía en la “calle de las armas” los dos caballeros se enzarzaron en una discusión que, de manera inevitable entre los caballeros de aquellos tiempos, terminaría con el consabido, guantazo, y el desafío a muerte.
El duelo a espada quedó fijado para la madrugada siguiente en los descampados próximos a La Ermita del Cristo, lugar que presenciaría la clara victoria del toledano Gualtero quien, habiendo derribado a su rival dos veces consecutivas, le ayudó a incorporarse para que continuase batiéndose, ya que, según palabras del vencedor, «un valiente caballero no debe ser rematado tendido en el suelo».
Don Luis Portocarrero, ante aquel gesto, dio por finalizado el combate, no sin antes rogar a su rival le permitiera estrechar su mano en doble señal de agradecimiento y despedida, puesto que cesaba en sus empeños al tiempo que se disponía a regresar a sus tierras. Concluido el lance, el caballero Gualtero entró en la ermita a dar gracias a Dios, siendo entonces cuando el Cristo allí venerado descendió su brazo derecho en actitud de recoger la ofrenda y de aprobar un comportamiento tan noble como auténticamente cristiano.
Existe otra leyenda sobre el Cristo de la Vega...
jueves, diciembre 15, 2022
El juicio Divino
LEYENDA: EL JUICIO DIVINO
«La célebre frase: «Allá van leyes, donde quieren reyes», proviene precisamente del disgusto que la citada decisión real causo a un pueblo que hubiera preferido la implantación nacional de sus particulares y tradicionales prácticas religiosas»
FICHA TÉCNICA
Nombre de la Leyenda: El Juicio Divino.
Lugar de la Leyenda: Plaza de Zocodover.
Ciudad: Toledo.
Autor de la versión: Santiago Galiano.
LEYENDA
La Plaza de Zocodover, el lugar de toda clase de celebraciones, colmada con una muchedumbre de toledanos ricos y pobres, hembras y varones, viejos y jóvenes… toda la población cristiana acompañada de no pocos hebreos y moriscos como curiosos espectadores, se había preparado para la celebración del juicio divino.
Los dos grandes misales, el romano y el gótico, serían arrojados a una gran hoguera a fin de conocer la sentencia del cielo; el libro que se salvase de las llamas sería el que habría de fijar el rito a seguir en la Iglesia toledana.
¿Qué pasó cuando los dos libros fueron arrojados al fuego por orden del rey allí presente?…
Que el misal mozárabe salió despedido de la hoguera a la velocidad del rayo y el romano ardió hasta quedar hecho cenizas. Desde entonces (1.086) la misa en rito hispano-godo se sigue celebrando en Toledo, y solo en Toledo debido al privilegio concedido por El Vaticano, lo que viene a ser como una traducción de la fogata de La Plaza de Zocodover, ya que poco después el mismo Alfonso VI tuvo que decretar la abolición del rito gótico en el resto de su reino con el fin de armonizar una vez más las relaciones político religiosas.
La célebre frase: «Allá van leyes, donde quieren reyes», proviene precisamente del disgusto que la citada decisión real causo a un pueblo que hubiera preferido la implantación nacional de sus particulares y tradicionales prácticas religiosas. La frase, como se puede apreciar, es una especie de mezcolanza hecha a base de unas gotas de irónica crítica política y un torrente de sentimiento y fe religioso.
Galiana
LEYENDA DE GALIANA
«Alojado en el Castillo de Galiana como invitado de Galafre, Carlos no tardó en chiflarse por la princesa, de la que, a su vez, estaba locamente enamorado un caballero moro, jefazo en la vecina Guadalajara»
FICHA TÉCNICA
Nombre de la Leyenda: Leyenda de Galiana.
Siglo de la Leyenda: Siglo IX.
Lugar de la Leyenda: Castillo Palacio de Galiana.
Ciudad: Toledo.
Autor de la versión: Santiago Galiano.
LEYENDA
Se cuenta que un príncipe francés, llamado Carlos, había venido a Toledo en misión diplomática. Alojado en el Castillo de Galiana como invitado de Galafre, Carlos no tardó en chiflarse por la princesa, de la que, a su vez, estaba locamente enamorado un caballero moro, jefazo en la vecina Guadalajara.
No hubo más remedio que acudir al duelo. Carlos retó a su rival y el galo recogió el guante, y Galafre autorizó el torneo que tendría como protagonistas a los dos caballeros y cuyo preciado premio consistiría en la mano de la guapa princesas la que, por su parte, se había enamorado de Carlos.
La lucha termina con la victoria del cristiano y la Princesa Galiana, rebosante de felicidad, partió para la Francia donde reinó al lado de su regio esposo Carlos el Grande, más conocido por Carlomagno.
jueves, diciembre 01, 2022
Leyenda del Arroyo de la Degollada
LEYENDA DEL ARROYO DE LA DEGOLLADA
«Zahira era su nombre, quinceañera e hija de un poderoso hacendado musulmán, y por añadidura dueña de un par de ojos morunos, de esos que según es fama, hacen arder a las mismas piedras»
FICHA TÉCNICA
· Nombre de la Leyenda: Leyenda Arroyo de la Degollada.
· Siglo de la Leyenda: Siglo XI.
· Ciudad: Toledo.
· Autor de la versión: Santiago Galiano.
LEYENDA
Ahora regresemos a aquel victorioso 25 de Mayo de 1.085… Cuando Alfonso VI continuaba su triunfal desfile en medio del entusiasmo de la población cristiana, ya en las proximidades del palacio, en la misma subida del Alcázar de Toledo, un apuesto caballero de la comitiva real, de nombre Rodrigo, cruzó sus ojos con los de una linda joven que curioseaba a través de un bien decorado ajimez (ventana o balcón saliente cerrado con celosías).
Zahira era su nombre, quinceañera e hija de un poderoso y rico musulmán, y por añadidura dueña de un par de ojos morunos, de esos que según es fama, hacen arder a las mismas piedras.
Don Rodrigo y Zahira se enamoraron tan perdidamente que no dudaron en escapar, ya que una unión matrimonial entre las dos religiones era cosa impensable por estar prohibida.
En la madrugada de aquel aciago día, cuando la joven pareja subía al caballo de Don Rodrigo y partió hacía la felicidad, justo en las afueras de Toledo tuvo la desgracia de cruzarse con dos jinetes musulmanes, quienes, por la amistad que les unía con el padre de Zahira, reconocieron de inmediato a aquella enamorada que escapaba con un desconocido…
Ya os podéis figurar lo que sucedería a continuación. Don Rodrigo que espolea a su caballo, los moros tras ellos también a galope tendido y… ¡zas! un golpe de sable hizo rodar la cabeza de Zahira tiñendo de rojo las aguas de un arroyo que desde entonces, se conocerá como el Arroyo de la Degollada.







