jueves, octubre 13, 2022

Leyenda... "Roca Tarpeya"

 LEYENDA: LA ROCA TARPEYA 

«El flechazo fue fulminante, tan enamorada quedó esta Tarpeya Toledana, cuyo verdadero nombre era de Octavíla, que tras repetidas y secretas visitas a la celda de sus amores decidió ella misma quiso abrazar el cristianismo» 


FICHA TÉCNICA 

  • Nombre de la Leyenda: La Roca Tarpeya. 

  • Siglo de la Leyenda: Siglo IV. 

  • Lugar de la Leyenda: Casa-Museo de Victorio Macho. 

  • Ciudad: Toledo. 

  • Autor de la versión: Santiago Galiano. 

  • Montaje de Fotos: Toledodesconocido. 

  

LEYENDA 

Clonio, un joven cristiano que fue encerrado en esta prisión toledana durante la misma persecución que llevó a la joven Leocadia a las mazmorras de la fortaleza principal, la ordenada por Diocleciano. 

Clonio, en lo mejor de su vida y cierta mente agraciado por la naturaleza, causó la admiración de la hija del alcaide de la prisión. El flechazo fue fulminante, tan enamorada quedó esta Tarpeya Toledana, cuyo verdadero nombre era de Octavíla, que tras repetidas y secretas visitas a la celda de sus amores decidió ella misma abrazar el cristianismo, religión que sin duda tendría que unir su destino al del prisionero. Si tenemos presentes las inhumanas relaciones que existían entre gobernantes y gobernados en la antigüedad y las de los despotismos de cualquier tiempo histórico, la romántica leyenda no tenía mas remedio que terminar en tragedia: él fue condenado a rodar por los peñascos y ella a morir de pena. 

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jueves, octubre 06, 2022

Una noche toledana...

UNA NOCHE TOLEDANA 



FICHA TÉCNICA

• Nombre de la Leyenda: Una Noche Toledana.

• Siglo de la Leyenda: Siglo VIII.

• Lugar de la Leyenda: Alcázar.

• Ciudad: Toledo.

• Autor de la versión: Santiago Galiano. 


Amrú, fiel servidor del rey Alhaquem I, fue el que derrotó a un tal Obeídah, cuando éste, como Walí (gobernador) de Toledo, se había rebelado contra dicho rey. 

A título de compensación o premio por tan brillante servicio, Amrú solicitó para su hijo la plaza que quedaba vacante. Y fue así como el joven Jusuf llegó a ser Walí (gobernador) de la ciudad, cargo que ejercería despóticamente guiado por su inepcia, por su instinto sanguinario y por su apego a las juergas tumultuosas. Sometió a los toledanos a toda clase de vejaciones, abusivas imposiciones tributarías y a calamidades sin fin, razón por la que los principales caballeros de la ciudad decidieran deponer al libertino tirano y encerrarlo en la Alcazaba, donde hoy está el Alcázar.

Informado Alhaquem I por los mismos nobles, el rey decidió nombrar a otro gobernador que actuase con más prudencia y rectitud, decisión que aprovechó Amrú para ofrecerse el mismo con la promesa de deshacer y enmendar los errores de su hijo. Ya os podéis figurar el resultado de la operación, por una parte, liberar a su hijo (quién fue nombrado alcaide de Tudela como «castigo» ejemplarizante), y por otra, tener bajo control a aquellos osados rebeldes, cuya completa relación le fue facilitada por el propio Jusuf antes de partir para Navarra.

Así las cosas, sólo cabría esperar la ocasión para llevar a cabo una venganza colectiva, ocasión que llegaría poco después, con el anuncio del paso por Toledo del príncipe Abderraman, hijo de Alhaquem.

Amrú, ya en calidad de gobernador toledano, preparo grandes festejos y un banquete al que fueron expresamente invitados los caballeros en cuestión, los cuales, según iban llegando a la residencia oficial, eran conducidos a las dependencias del «matadero»… Al día siguiente todo el pueblo de Toledo mahometanos, hebreos y cristianos. Las tres comunidades.

Pudo contemplar horrorizado el macabro espectáculo.

¡Cuatrocientas cabezas colgando de las almenas en señal de advertencia!

¡No más rebeliones!